Aquí estamos de nuevo, para dar un poco de luz sobre como están las leyes que afectan a nuestra planta amiga y, ello sobretodo a partir de historias reales, de gente como nosotros que tiene sus cultivo. Pues bien, esta vez vamos hablar, como deja claro el título, de esos “cabrones” que nos roban las plantas, implicando un doble dolor sobre nosotros por un lado el robo de la planta en si y, por otro el de la sensación de haber perdido el tiempo durante meses dedicados a ella. Y, viene el tema al caso, porque en estas fechas ya se empiezan a robar las primeras plantas de exterior, para más rabia del cultivador, pues muchos de estos sujetos que se dedican a perturbar nuestra vida, son “gilipollas” y ni siquiera saben que la marihuana aún no esta madura.
Otra consecuencia negativa de la prohibición.
El tema de los robos de plantas de marihuana, es otro de los muchos ejemplos de consecuencias negativas de la prohibición. Es decir, con esta situación se vuelve a demostrar lo contraprudecente que a veces resultan las normas para atajar “un problema”. Se convierte una cuestión en un problema real. En este sentido, en protección de un ambiguo bien jurídico como es la salud pública, se promociona indirectamente la vulneración de un derecho tan concreto e importante en nuestra sociedad como es el de la intimidad y el de la propiedad privada. Así, el cultivador que cultiva para su consumo, se ve expuesto a que entren a su casa con todo lo que eso supone. El ladrón, se ve amparado en la ilegalidad de la Planta, al saber que la persona que las posee no le va a denunciar. Aunque esto no es así pues se puede denunciar el robo de una planta, no sin riesgo, pero se puede. Para más jodienda, cualquier reacción ante esta acción, lo que puede pasar al no encontrar amparo en el Estado de Derecho y, de hecho ha pasado más de una vez, puede comportar unas consecuencias muy negativas sobre las cuales no hace falta ahondar ahora. Se ha de ser un cultivador informado y valiente para mostrar a la luz su plantación, ese es el caso que a continuación vamos a comentar.
Mi primer caso. Robo de una plantación de marihuana.
Como he dicho, os voy a exponer un caso real, mi primer caso como abogado. Halla por enero de 2003, yo estaba recién colegiado como abogado (para después de acabar con la carrera de Derecho para poder actuar ante los Tribunales de Justicia hay que inscribirse en el Colegio de sus respectivas zonas), y dando mis primeros pasos como asesor de Alacannabis. Me llamó por teléfono, una persona de una localidad costera cercana a Alicante, que había denunciado a una persona que había entrado a su casa a robarle 4 plantas de marihuana. La historia me sorprendió un poco, pero desde un punto de vista de justicia real (que no legal) era evidente que se había producido una vulneración en sus derechos. Yo le advertí, que si bien se le había robado las plantas, lo que era denunciable, la apertura de un procedimiento por esos hechos llevaría el peligro que a él se le acusara de un delito contra la salud pública del artículo 368 del Código Penal.
Lo que el me contó fue lo siguiente: Una noche de verano (como indicábamos antes, en muchas ocasiones se producen los robos antes de que las plantas alcancen la madurez) mientras mi amigo y cliente estaba durmiendo, oyó ruidos en el interior del patio de su vivienda. Posteriormente, salió de su casa sigilosamente para pillar al caco/s “in fraganti”, cuando al rodear el exterior de su propiedad, vio a un joven con una moto que estaba como esperando algo, en medio de la oscuridad. Se inicio con el joven referido una discusión, que alertó a otra persona que estaba dentro de la finca arrancando las plantas de cannabis. Pues bien, mi colega salió detrás de este individuo, que portaba las plantas “degolladas” entre sus manos, prolongándose la persecución durante unos minutos. Al final no pudo alcanzar al ladrón, pero si consiguió identificarlo. Entonces, volvió a donde estaba el otro participe de la canallada narrada y confirmó la identificación del otro. Resulto ser un amigo o mejor dicho un ex_amigo desde ese momento. Al día siguiente, mi cliente, fue a casa de esa persona a reclamarle las plantas robadas. Fue acompañado por su madre, que resulto ser amiga de la madre del ladrón. Después de varias horas de reunión, no consiguieron su propósito, por eso el afectado se fue a la Guardia Civil y denunció los hechos. El caco, para cubrirse las espaldas y dar una explicación a las peticiones que se le estaban haciendo denunció a mi representado por amenazas.
Supuesto esto, esta valiente persona se puso en contacto conmigo. Antes de detallar cual fue el desarrollo de los acontecimientos quisiera hablar de la persona anónima protagonista de esta historia a la que sin duda debo y dedico este artículo. Es importante la persona, pues si no se es valiente y se asumen los riesgos el hecho de denunciar el robo de una plantación de marihuana y más en un pueblo pequeño puede ser objeto de un castigo jurídico por un lado pero también social, por el que dirán. Lo que más me agradó de esta persona es la postura normalizadora que tenía con respecto a lo ocurrido, partiendo de la base que el no había hecho daño a nadie y en cambio a él si. Y, a partir de ahí, que si el atentado sufrido era injusto el Estado debía de reaccionar ante ello. Es decir, a exigir su derecho como ciudadano, cosa que no abunda en estas latitudes y, por eso tenemos en muchas ocasiones lo que nos merecemos.
Solución extrajudicial.
Dicho lo anterior, pasemos a narrar el final del caso. Llegó a mí el denunciante, con la denuncia en la mano y, con la citación para una declaración ante el juzgado de instrucción de turno. Ante la misma, se le expusieron al cliente los riesgos, pero el mismo quiso seguir adelante, se le planteó por mi parte otra posibilidad, que consistía, en que ya que conocía al ladrón que negociara con el la posibilidad de devolverle las plantas (y, todo sea dicho, eran de excelente calidad, aunque tempranas, pues mi colega es un excelente cultivador y ha ganado alguna que otra copa de las celebrados en la provincia de Alicante). Pero, nos encontramos con un problema, que el “menda” había vendido las plantas. La siguiente posibilidad es que le abonara el precio que tenían las plantas, aunque sea difícil de valorar dado que uno se las cultiva con todo el amor para el mismo. El acuerdo se completaba con un intento, a través del contacto con el Juez de Instrucción y con el fiscal para que archivaran el caso. Pues bien, al final se llegó a un acuerdo en la cantidad y este acuerdo se pudo llevar a cabo, y por parte del Juzgado de Instrucción se archivo el asunto.
Ánimo a denunciar y consejos prácticos.
Por desgracia una denuncia de un robo de una plantación de marihuana, no tiene el mismo resultado que si lo fuera de algo “normal”. Pues al ser ilícito no tiene valoración de mercado, pero al igual que se busca un valor para que la administración nos indemnice cuando salimos absueltos de un procedimiento por cultivo, se tiene luchar para avanzar en este aspecto. Así, que si se esta seguro, previa o posteriormente al asesoramiento de un abogado, que desde un punto de vista legal un cultivo va acabar en una absolución o archivo (por el número de plantas, el peso, que no existan ningún indicio de tráfico) a denunciar para normalizar.
Héctor Brotons Albert. Abogado y Asesor Jurídico de Alacannabis.


