ES POSIBLE CREAR UN BANCO DE SEMILLAS EN ESPAÑA.

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ES POSIBLE CREAR UN BANCO DE SEMILLAS EN ESPAÑA.

En el presente número teníamos la intención de seguir tratando el tema de los clubes de catadores y los cultivos colectivos en seguimiento del anterior artículo. Pero dos son los motivos que nos han hecho cambiar de tercio, aunque no sin conexión como se vera a continuación. Vamos a hablar de la posibilidad de crear un banco de semillas en nuestro país. Pues bien, el cambio de tema se debe; por una parte a que esta edición de “Soft Secrets” versa sobre las innumerables variedades de semillas de cannabis que existen en el mercado; y en cuanto al segundo motivo del cambio, permitirme que el mismo sea revelado al final del presente artículo.

 

El que pueda existir bancos de semillas legales en nuestro país, es sin duda un avance, tanto en el ámbito activista como en el comercial-normalizador, lo cual tendrá que ganarse por ambos sectores implicados en la carrera antiprohibicionista, camino en el que se tendrá que luchar para poder alcanzar. Asimismo, dicho avance del sentido común comportaría también beneficios para el Estado, en el aspecto recaudatorio y en cotas de democracia y progreso real.

 

Posibilidades legales de crear una empresa española que se dedique a la producción y venta de semillas de cannabis.

 

La respuesta es que sí, que cabría la posibilidad, pero esta posibilidad es ilusoria dadas las tendencias políticas actuales en cuanto al cannabis mantenidas por el gobierno. Esto es al hablar de empresas con la posibilidad de crear aquí sus propias semillas, pues es totalmente posible la creación de un banco de semillas cumpliendo con los trámites legales, es decir, creación de una empresa dedicada a la venta de semillas. Sin perjuicio de ello, explicaremos cual es el hipotético camino a seguir para la creación de una empresa productora de semillas. En primer lugar, habría que pedir los permisos administrativos pertinentes para la producción y venta de semillas, así como la inscripción en los registros existentes a estos efectos de los distintos agentes comerciales implicados en la venta de semillas. Esto, al igual que cualquier empresa que se dedique a la producción y venta de semillas de cualquier variedad vegetal. Estos requisitos son bastante tediosos y no todas las empresas de este sector los cumplen, pero nosotros si debiéramos hacerlo si tenemos en cuenta la persecución, a la mínima, que sufre el negocio de las semillas de cannabis.

 

 

En segundo lugar, el paso más difícil, es pasar por la dichosa Agencia del Medicamento, para que nos conceda la licencia de plantación de cannabis, para lo cual es el organismo competente y que se podrá dar dentro los fines que establece la Ley franquista 17/67 de 8 de abril en su artículo, es decir para fines industriales, terapéutico, científicos o docentes. Y, este es el filtro político en el camino, teniendo en consideración que es un organismo que depende del gobierno central. Es decir, a fecha de hoy, dada la postura que se mantiene por parte de los dirigentes, al no existir una voluntad política de cambio, no existe una autorización real.

 

Alternativas.

 

Por tanto, y siempre buscando formas imaginativas de crear mecanismos para conseguir lo que queremos, con el mayor respeto a la ley posible, con mayor respeto a la Constitución, pero fundamentalmente con la veneración al sentido común, expondremos a continuación que podemos hacer, para tener un banco con la mayor seguridad jurídica posible.

 

En primer lugar, definiremos cual es la acción que tenemos que realizar desde un punto de vista jurídico. La acción sería la de realizar una plantación de cannabis para poder obtener las semillas. Esta plantación será seguramente grande para experimentar, cruzar...

 

Antes de concluir cual es la mejor forma de tener en banco querido, de forma antecedente recordaremos determinada información necesaria para abordar este tema y, que ya ha sido tratada en números anteriores. En concreto, aspectos legales de la semilla del cannabis que nos interesan (mirar números 5 del 2005; régimen jurídico de la venta de semillas de cannabis” y 2 del 2006; “ El caso de la Mota”·)

 

Siendo así, en el ámbito penal, se ha de tener en cuenta que la semilla no se puede considerar sustancia estupefaciente a los efectos del artículo 368 del Código Penal. Tampoco puede introducirse dentro del concepto legal de precursor conforme cita el artículo 371 de nuestro Código Penal. Ni tampoco entraría dentro de las distintas modalidades penales, todas ellas estudiadas en su informe sobre la venta de semillas realizado por Fernando Sequeros Sazatornil, fiscal del Tribunal Supremo. Por tanto, el cultivo para obtener semillas de cannabis no entraría dentro de las acciones perseguidas penalmente. Pero ya se sabe, que cuando las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado ven unas plantitas verdes tan bonitas como las nuestras, se emocionan y nos las cortan. Es decir, que en este caso tendríamos que sufrir una detención, una perdida de plantas y un proceso judicial.

 

Por otro lado, en el ámbito administrativo, no nos afectaría la orden SCO/190/2004, de 28 de enero, en donde se recoge la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de su toxicidad, que complementa la Ley 25/1990 de 20 de diciembre sobre el medicamento y, que introducía la planta entera del cannabis. Pues resueltas las dudas tras la resolución del caso Mota, no consideraron en lógica la semilla como sustancia estupefaciente a los efectos de esta ley. Aunque este criterio no esta asentado y podría volverse en un futuro en nuestra contra. Esto en cuanto a la venta. Pero en cuanto a la plantación, los problemas los podríamos tener con la sanción que se imponga por la Agencia del Medicamento por no pedir el permiso oportuno, que citábamos arriba.

 

Mejor opción; el cultivo colectivo.

 

Aquí va el segundo motivo por el cual cambiábamos de tercio. Porque, la explicación del desarrollo del cultivo colectivo es interesante también para la creación de un banco de semillas. Por lo que, introducida esta posibilidad con este número, explicaremos con mayor utilidad la forma de creación de un cultivo colectivo. Muchos se sorprenderán con esto, pero jurídicamente es la forma más segura de tener un gran cultivo para crear semillas y ello por la protección jurídica que puede tener, en cuanto a que no tendremos una condena y podremos ir exigiendo indemnizaciones por los daños ocasionados.

 

Y, esto se puede hacer a través de la unión del ámbito comercial y el ámbito más activista, aunque los dos van intrínsecamente juntos. Pudiendo los dos ámbitos, en simbiosis producirse beneficios mutuamente, amparando la asociación (pues siempre tiene una asociación mayor legitimidad social y por tanto jurídica que los clubes de catadores) sus cultivos y mucho más si tenemos en cuenta los fines de estudio que todas las asociaciones antiprohibicionistas cannabicas tienen. Por otro lado, las empresas de semillas podrían repartir beneficios e incluso amparar cultivos colectivos por parte de las asociaciones. Esto, decididamente es una forma de avanzar totalmente práctica y que tendríamos que explotar con la conexión entre lo comercial y la parte regularizadora política y ética de las asociaciones.

 

 

Héctor Brotons Albert. Abogado, Asesor Jurídico y Secretario de Alacannabis y Secretario de la FAC.

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