Proponen clausurar los “coffee shops” en holanda
2008-11-13 21:05
Holanda se convirtió en 1976 en el único país europeo que optó por la tolerancia bajo ciertas condiciones de la venta de la marihuana y el hachís. Por eso, en Amsterdam y otras ciudades holandesas se desarrollaron los llamados “coffee shops”, en los que los adultos podían adquirir hasta 5 gramos de sustancias, rígidamente prohibidas en los países vecinos. Pero el gobernante partido demócrata-cristiano considera que el sistema no ha permitido eliminar a las mafias ni evitar el consumo de “drogas duras”.

Aunque los 800 “coffee shops” que existen en Holanda no son legalizados sino tolerados, su existencia constituyuno de los grandes atractivos turísticos de ciudades como Amsterdam. Se calcula que una tercera parte del cannabis vendido en ellos procede de campos y viviendas holandesas. El informe “Baan” que los ideó en 1972 recomendó ciertas exigencias que se han respetado hasta ahora: mayoría de 18 años, máximo de 5 gramos por cliente, prohibición de drogas duras, prohibición de perturbaciones en el barrio, ausencia de publicidad, limitación de los horarios, etc. Durante las últimas décadas, numerosos alcaldes han asumido que la libertad de la venta del cannabis ha frenado la acción de mafias y la generalización del consumo de drogas tóxicas y adictivas.
Sin embargo, durante los últimos años se han multiplicado los incidentes y las denuncias contra una “mafia marroquí”, que controlaría un mercado total que se evalúa en 2.000 millones de euros anuales. De ahí que el principal partido de la coalición gobernante, Llamamiento Demócrata-cristiano, propone la clausura de los “coffee shops” y sostiene que ha fracasado la política de tolerancia.
La policía sostiene que durante los últimos cinco años se han producido un total de 25 asesinatos en las ciudades del sur de Holanda, a las que acuden consumidores de los países vecinos. Otra cifra en alza considerable: el volumen de drogas duras confiscadas, que circula en circuitos que no siempre son ajenos a los opacos sistemas de aprovisionamiento de los “coffee shops”. Una señal manifiesta de la degradación actual es la aparición de guardaespaldas en las puertas de locales, que hasta hace poco tenían la pretensión de encarnar un clima apaciguado de discreción y respeto mutuo.
El alcalde de Maastricht, Gerd Leers, denuncia la hipocresía de los países vecinos (Alemania y Bélgica), que toleran que sus ciudadanos hagan en el extranjero, lo que se prohíbe en casa. Algunos especialistas aprueban la clausura, a condición de que se legalice el consumo personal de cannabis”, aunque no todos responden cómo podría organizarse la producción.
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